Animalización. Es una corriente muy de moda hoy en día tender a comparar al ser humano con un animal, más bien con sus ancestros animales. Esta forma de definición del hombre lo anula por completo de su raciocinio. Se utiliza para justificar situaciones injustas o con cierta violencia adherida.
Reducción de la reacción. El síndrome “Me Gusta” de Facebook. Ante todo tipo de noticias o contenido en la red la única reacción que se nos pide es un simple Click, ya sea un Me Gusta en Facebook, un emoticono en redes de mensajería o un retuiteo en Twitter. El objetivo es reducir al máximo la reacción del ser humano. No pasamos a más, no reaccionamos ante aquello que nos indigna, un sencillo movimiento del dedo y ya hemos “transformado” la sociedad en la que vivimos.
Infantilizar. Apelar a la parte más infantil del ser humano, a los sentimientos o miedos más primarios. Es una técnica primaria, cuando más se infantiliza al hombre más fácil se le manipula, es una corriente muy marketiniana.
Miedo. Apelar al miedo nos atenaza, el miedo paraliza a la persona impidiendo su reacción. El miedo al desconocido, a perder el empleo, al futuro.
Depresión. Se intenta sumir a la persona en un estado de depresión e insatisfacción permanente. Depresión por la vida por la ausencia de estímulos emotivos o por carencias materiales, la depresión anula también la reacción y la creatividad propias del ser humano.

Distraer la atención. Ante grandes problemas o situaciones injustas se contraponen otras noticias o eventos de distracción. Es tan viejo como la historia del hombre pero hoy en día se ve acentuado por las redes sociales digitales.
Modelos a imitar. Se impone una sociedad de modelos humanos a imitar. Siempre el ser humano ha buscado la imitación de unos modelos, pero la peculiaridad es que hoy en día los modelos predominantes son futbolistas, hombres de negocios, famosos ganadores de realitys televisivos, etc.
Sobreinformación. Otra de las grandes peculiaridades de la sociedad de la comunicación de hoy en día es el bombardeo informativo y la tendencia a la brevedad en la explicación de la información. Se trata de una comunicación muy breve, muy directa. Casi todos decimos hoy en día que muchos políticos se corrompen pero seríamos incapaces de dar detalles concretos. Esto facilita que mucha información pase desapercibida o no seamos capaces de contextualizarla o explicarla.
Chivos expiatorios. Un típico en la historia de la humanidad pero que hoy en día es más fácil de conseguir por parte de las fuerzas manipuladoras. Se encontrará un culpable a nuestros males de hoy en día que sirva de saco de boxeo donde descargar nuestra rabia ante las situaciones negativas.
Polarizar la sociedad. Es más fácil de controlar y manipular una sociedad polarizada, una sociedad como la que se ve en el cine, buenos contra malos, blancos contra negros, sin más debates. El pensamiento se polariza, si perteneces a este grupo tienes que pensar así y no cuestionar ciertos detalles.
Pasividad. En parte ya hemos hablado antes de ella. Se fomenta una cultura que nos lleve al inmovilismo. El miedo, el “esto ha sido así siempre”, el “reacciona con un click” o “no se puede hacer nada” favorecen que las cosas no cambien. El mundo de hoy en día contempla situaciones inhumanas y salvajes sin apenas cuestionarlas o mover un dedo por cambiarlas.
Dogmas de fe, paradigma. Las formas de funcionar se contagian dentro del grupo y de la sociedad, especialmente a través de las redes sociales y se establecen dogmas de fe, “esto ha sido así siempre” inamovibles, sin más reacción, sin más posibilidad de crítica.
Pesimismo. Sin darnos apenas cuenta esta pasividad, la polaridad, los dogmas de fe nos convierten en seres esclavizados, no libres lo que nos lleva (aunque no seamos conscientes de ellos) a seres depresivos y pesimistas. Nos sentimos cada vez más pequeños ante el mundo, incapaces de decidir por nosotros mismos si no es yendo en contra del sistema y de la mayoría lo que nos puede hacer sentir solos y aislados del mundo.
Narcisismo. La cultura digital fomenta el narcisismo, el centrar nuestra acción en nosotros mismos, un culto a nuestra persona pero en un sentido muy material y físico del término.
Sexualidad y machismo. Es algo que podemos ver fácilmente en la publicidad, a pesar de considerar que nuestra sociedad es más igualitaria aún se estratifica todo en función del sexo. Es más fácil vender un producto o una idea apelando y reforzando una concepción sexista de la realidad.
Relativismo. Se utiliza el relativismo para no ahondar en las causas de los problemas. Una especie de “todo vale” o “todo es igual” que se convierte en un saco donde cabe todo y nos alivia de investigar más dónde está realmente la verdad.
Distorsión de conceptos. Malinterpretamos totalmente la realidad al confundir los conceptos, en ocasiones distorsionando su significado deliberadamente por parte de ciertos estamentos o medios de comunicación.