Foto por: Yomaira Grandett / EL TIEMPO

Nieto fue presidente por 6 meses, entre Ospina Rodríguez y el segundo periodo de Mosquera.

Las autoridades del Caribe colombiano están trenzadas en un pulso cultural e histórico con el Gobierno Nacional.

Se trata de una puja por el retrato al óleo del general liberal Juan José Nieto Gil, el único presidente negro que ha tenido Colombia y cuya memoria, en un acto elitista y de racismo, quiso ser opacada de la historia nacional.

Nieto fue presidente de Colombia durante seis meses, entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, en una época de divisiones políticas en todo el país que dejó en el limbo el poder entre los periodos de gobierno del conservador Mariano Ospina Rodríguez y el segundo mandato, de cuatro, que tuvo el general liberal Tomás Cipriano de Mosquera.

Además, fue autodidacta y el primer gran novelista que tuvo Colombia: en 1839 publicó la Geografía de la provincia de Cartagena, y las novelas Rosina, Ingermina o la hija de Calamar (1844) y Los moriscos (1845). Y para honrar a su raza negra, Nieto fue el gran gestor de la abolición de la esclavitud en Colombia recién fundada la República.

(Le puede interesar: El rescate de nuestro presidente negro)

Hacia 1851, Nieto fue gobernador en Cartagena y realizó una gran ceremonia en la capital del departamento, y en varias provincias, donde concedió la libertad a los esclavos”, explica el historiador Alfonso Múnera. “Mis hermanos, desde hoy se acabaron los esclavos, y es por eso que les saludo en este día, el más bello que ha traído la República… Es el día en que ha desaparecido de entre nosotros el odioso título de señor y esclavo, y en que ninguno de nuestros hermanos llevará colgada en su cuello la poderosa, la negra, cadena de la servidumbre”, escribió Nieto, anunciando la prohibición de la esclavitud.

En 1839, según los archivos históricos del Banco de la República, este costeño fue elegido diputado de la Cámara Provincial de Cartagena, y luego se sumó a la guerra civil de los Supremos. Estuvo preso y luego se exilió durante cinco años en Kingston (Jamaica), y regresó a Cartagena en 1847, donde fundó el periódico La Democracia, entre muchos logros alcanzados.


Óleo en las mazmorras

La mayor evidencia histórica del presidente mulato de Colombia es su retrato al óleo que hoy reposa en una de las salas del tercer piso del Museo de Historia de Cartagena.

El óleo, pintado antes de que Juan José Nieto Gil fuera presidente de Colombia, según escribió el sociólogo Orlando Fals Borda, tras la muerte del prócer fue enviado a Francia para que el rostro fuera blanqueado y así borrar de la historia el origen afrodescendiente del pensador caribeño.

No contenta con el blanqueamiento, al regreso del cuadro al puerto, la sociedad elitista cartagenera escondió la obra en una oscura mazmorra del museo de Historia. “Bogotá lo olvidó, pero el proceso del blanqueamiento se ordenó desde Cartagena: nunca fue aceptado por la élite cartagenera por ser mulato, pero a la vez no se podía negar a su importancia; entonces tenían que de alguna manera hacerlo blanco para poderlo ‘presentar en sociedad’ ”, enfatiza el historiador Moisés Álvarez, director del Museo de Historia de Cartagena, y quien lidera los actos conmemorativos que adelanta la ciudad, bajo el nombre ‘Nieto está en su casa’.

Nieto, presidente número 42 de Colombia, nació en el corregimiento de Cibarco, entre Baranoa y Tubará, hoy Atlántico, que en el siglo XIX pertenecía al gran Bolívar, el 24 de junio de 1805 y murió en Cartagena el 16 de julio de 1866.

Fals Borda describe a Nieto como un hombre fornido, de piel cetrina clara (o trigueña oscura), ojos zarcos verdosos, nariz recta y amplia, labios finos, cejas arqueadas y cabello negro medio rizado.

Un aspecto que para nada gustaba de la élite local que mantenía su admiración por el legado blanco colonial español.

Busto de Juan José Nieto, en Cartagena.


“La primera gran novela colombiana se le debe a la pluma de Juan José Nieto, pero además fue dramaturgo e investigador histórico y pionero en los estudios etnográficos, eso teniendo en cuenta que nunca tuvo formación académica, apenas con la escuela primaria”, subraya el exgobernador del Atlántico Gustavo Bell Lemus, quien en sus escritos declara a Nieto como el primer costeño que habló de la costa como una gran región política.

“Hizo la defensa del sistema federal y de la Costa como región, pero nunca con un ánimo separatista de la región andina. Desde 1835, recién formada la república, Nieto ya tenía una visión amplia del país”, agrega Bell Lemus.

Pero fue solo hasta comienzos de la década de los 80 del siglo pasado que el mismo Orlando Fals Borda (fallecido en el 2008), quien investigaba sobre la vida y obra de Nieto Gil, descubre junto a Álvarez que el óleo había sido conminado a las propias mazmorras del museo de historia. “El maestro Fals Borda ya traía en su cabeza una breve descripción de cómo era la obra, así que un día entramos a la bodega y ahí estaba en el abandono. 


Lo primero que hicimos fue limpiarlo y de inmediato ubicarlo en la biblioteca”, rememora Álvarez. Gracias a la gestión de Fals Borda y del historiador Eduardo Lemaitre (fallecido en 1994), el óleo fue llevado hasta Bogotá para su recuperación en manos de expertos en un proceso que tardo dos años, entre 1984 y 1985. “El doctor Juan Luis Mejía, exministro de Cultura, era en esa época director del Centro Nacional de Conservación y Restauración y ordenó que el cuadro fuera intervenido de inmediato y dedicó un restaurador exclusivo para la obra”, agrega Álvarez.

Se trató de un proceso científico, que tardó dos años y en el que fueron retiradas varias capas de pigmentos y se estableció cuáles eran las pinturas y colores originales y recuperaron gran parte del óleo auténtico.

En una acción popular interpuesta por el periodista Gonzalo Guillén, quien filma un documental sobre la vida y obra de Nieto Gil, solicitó a la presidencia de la República vincular el cuadro a la galería de mandatarios. Luego de estudios que ha realizado el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), la Presidencia de la República solicitó el traslado a Bogotá para que haga parte de la galería de ilustres mandatarios que ostenta la Casa de Nariño.

Debe quedarse

Pero el alcalde de Cartagena, Manuel Vicente Duque, y las directivas del Museo de Historia plantean ahora que la pintura original debe seguir reposando en su sala especializada de Cartagena, donde al año la aprecian miles de niños de colegios de todo el Caribe y de turistas, y no que sea llevada a la Casa de Nariño, donde sería uno más de los 86 retratos de los presidentes.

“Se debe reconocer el trabajo que los académicos de la región Caribe han hecho en torno a la memoria de Nieto, con personalidades como Moisés Álvarez, o el exgobernador del Atlántico Gustavo Bell, quien propició la reedición de la obra de Nieto. Y qué mejor que rendirle un tributo a Nieto desde su propia casa. El cuadro hoy cumple una función social y educativa dentro del museo, pues está expuesto los 365 días del año para visitas gratuitas de instituciones educativas”, pide la historiadora Lorena Guerrero, quien propone hacer copia de la obra en alta tecnología para que sea entregada a la presidencia.

“Le proponemos al gobierno de Juan Manuel Santos que para honrar la vida y obra del presidente Nieto se adquiera la casa donde habitó en el Centro Histórico y convertirla en un centro de estudios sobre este pensador; además, aportes en inversión para la recuperación del cementerio de Manga, donde yace Nieto Gil y los héroes de la independencia”, pide el alcalde Duque.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, va más allá: “El país únicamente ha tenido dos costeños en la presidencia: el general Nieto Gil y Rafael Núñez, y Nieto fue el primero en levar su voz de protesta por el centralismo. Estamos de acuerdo en que el cuadro original debe reposar en Cartagena, y una copia para la Casa de Nariño, pero hay que hacer más de una copia, pues otra debe ir al museo del Caribe, y una más a la gobernación del Atlántico”, dijo De la Rosa.

‘Nieto está en su casa’

Mientras tanto, para los estudiantes del Colegio Juan José Nieto, en el barrio El Socorro, fundado hace 45 años en los extramuros de la Heroica, el presidente negro es motivo de orgullo. “Desde hace 7 años instauramos un proyecto institucional que nos ha dado grandes resultados para elevar el nivel académico del colegio”, explica Benjamín Acebedo Correa, rector de la institución.

Cada año, los tres primeros alumnos de cada uno de los 18 cursos que tiene el colegio se hacen merecedores de un viaje hasta el corregimiento de Cibarco, en el municipio de Baranoa, Atlántico, cuna del prócer negro.

“El pueblo hoy está en el abandono, pero lo más bello de este viaje es la integración y el intercambio anual que hacemos con los alumnos de la institución educativa Juan José Nieto de Baranoa, que también premia con viajes a Cartagena a sus más destacados alumnos”, agrega el rector Acevedo Correa.

Ahora, Nieto tendrá su sala exclusiva en el Museo de Historia de Cartagena. La campaña ‘Nieto está en su casa’ también incluye recorridos por el cementerio del barrio Manga, donde, en el olvido, está su tumba, y por su vieja casona, en la ciudad amurallada